Cuando toco la espera es que no hay
amor, hay sombras con silencios hechos nudos en la nada, ecos distantes
entre los dedos y violines que acarician el alma allá, donde el tacto
no llega... Cuando me apoyo en la nostalgia es que no hay amor, sólo
bocetos indefinidos que dibujan una ilusa esperanza, aburridos
alfabetos que intentan disfrazar el horizonte mágico que alcanzan mis
palabras... Cuando me escudo en sintaxis es que no hay amor, aunque
otros se empeñen en seguir repartiendo las cartas de la baraja, porque
hay partidas que están condenadas a quedar en tablas...
Se me está olvidando sumar, porque
parece que cada vez se resta más y se suma menos... Aunque no lo
parezca, la mayor parte del día no digo nada, callo y observo.Como no
he heredado esquemas mentales que limitaran mis puntos de vista, ni
ninguno de esos prejuicios con los que me tropiezo día a día, cuando
tengo algo que decir lo digo y cuando tengo algo que hacer, lo hago. No
me gusta el mundo en el que vivo y rompo las normas para ver si consigo
romper, de paso, todos los estereotipos que se extienden como plagas,
aunque luego tenga que recomponerlo todo a besos... No estoy dispuesta
a girar en una ley universal que revoco, porque no me ayuda a crecer.
Tropiezo y me caigo, muchas veces, quizá por eso procuro ir un par de
pasos por delante...
Mi baremo vital necesita ser superado
cada día, será que soy una inconformista, o será que se me están
olvidando muchas cosas. A veces, cuando me da por ser ingenua, busco la
verdad y sólo encuentro dogmas que, curiosamente, son muy poco veraces.
Claro que también encuentro cosas muy interesantes, como soledad llena
de gente y un enorme silencio en todo el griterío de ahí afuera,
sentimientos extraviados que necesitan ser primero asimilados bajo el
prisma de una moral corrompida, y promesas... todo está lleno de
promesas, que a la mínima brisa desaparecen.
Donde todo es complicado, mi vida es
mucho más sencilla... En mi mundo no hay aceras grises porque camino
ocupada observando los rostros cabizbajos que a su vez caminan mirando
sus propios pasos. En mi mundo el sol amanece y se pone, y la luna
sigue su ciclo, día tras día, supongo que desde mucho antes de que
inventáramos el tiempo... Vida y muerte cotidiana, una opción
prodigiosa a la catarsis que parece que nadie ve...
Cuando surgen interrogantes en el
lienzo de mi instinto no hay amor, hay deseos de condicionarme y
limitarme. Y como soy así, sonrío... y le doy vuelta y media a la vida.
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